El martes 20 de enero de 2022 tuvo lugar la presentación de un estudio realizado por IMOP Insights para el equipo de OPEN España con el apoyo de Novo Nordisk con el título:
“Autopercepción del peso corporal y el afrontamiento del sobrepeso y la obesidad”
OPEN es una red de coaliciones nacionales que reúne a expertos y líderes de opinión en salud pública, en política y en el ámbito de los pacientes, relacionados con la obesidad. En España, el grupo OPEN está integrado por expertos en obesidad de referencia a nivel nacional, constituido en 2020 con el fin de abordar la obesidad en nuestro país.
La obesidad se ha consolidado como uno de los grandes retos de salud pública de nuestro tiempo, con una evolución especialmente preocupante en España. Más de la mitad de la población presenta exceso de peso, con un impacto que trasciende lo sanitario y se proyecta sobre la economía: los costes indirectos asociados superan el 2% del PIB.
En este contexto, esta investigación aporta evidencia empírica sólida para comprender cómo las personas que viven con obesidad se perciben y se autodefinen, y hasta qué punto enfrentan barreras para desarrollar una vida funcional y estable en dimensiones clave del bienestar: el desempeño personal, la vida social y la trayectoria laboral.
Exceso de peso en España: más conciencia, más desigualdad y un reto clave que suele ignorarse
La conversación social sobre el sobrepeso y la obesidad ha cambiado de forma notable en la última década. Hoy, la práctica totalidad de las personas con exceso de peso son conscientes de esa situación, un giro relevante frente a lo observado hace una década en un estudio de OPEN, donde solo un tercio lo reconocía.
Este cambio en la conciencia, sin embargo, no implica que el problema sea “más fácil”. Al contrario: los datos apuntan a determinantes sociales muy marcados, un impacto directo en el empleo y el bienestar psicológico y, sobre todo, a una realidad que suele quedar fuera del foco: el gran desafío no es adelgazar, sino mantener la pérdida de peso a lo largo del tiempo.
1) La conciencia ha crecido: el problema ya no es “no verlo”
La sensibilización social parece haber elevado la percepción del propio exceso de peso hasta niveles casi universales. Esto cambia el punto de partida: el reto deja de ser “concienciar” y pasa a ser acompañar, sostener y reducir barreras reales (sociales, emocionales y contextuales).
Matiz clave: en hombres persiste una menor autopercepción del exceso de peso, pese a registrar mayor prevalencia (62% vs 52% en mujeres). Aquí aparece una oportunidad clara para estrategias segmentadas de comunicación y prevención.
2) El exceso de peso es también un indicador de desigualdad
Los datos reflejan con fuerza un patrón estructural: la prevalencia se relaciona con edad, nivel económico y nivel educativo.
- Edad: a partir de los 35 años, 6 de cada 10 personas tienen exceso de peso.
- Nivel económico: en clase baja, la prevalencia de obesidad llega a 33,1%, frente al 15,5% de media.
- Nivel educativo: entre quienes tienen estudios básicos, la prevalencia es 10,5%, frente al 4,5% en estudios universitarios.
Para marcas e instituciones, esto tiene una lectura directa: cualquier enfoque que ignore el contexto social corre el riesgo de resultar ineficaz o incluso estigmatizante.
3) Impacto laboral: más desempleo, más bajas y más largas
Las personas con obesidad presentan mayores dificultades en el mercado laboral (desempleo) y acumulan más bajas laborales, además de bajas de mayor duración. Es un efecto que repercute en la trayectoria profesional individual y en términos de productividad y costes sociales.
4) Impacto emocional: el malestar psicológico importa (y mucho)
El exceso de peso no se entiende solo desde lo físico. Al medir el malestar psicológico con la escala GHQ-12, aparece un gradiente claro:
- Normopeso o sobrepeso: 2,8/12
- Obesidad II o III: 4,6/12
Este hallazgo refuerza la necesidad de enfoques que integren bienestar emocional, evitando narrativas simplistas centradas únicamente en voluntad, dieta o “motivación”.
5) El insight central: el problema no es perder peso, es mantenerlo
Uno de los hallazgos más reveladores es que la dificultad principal no está tanto en iniciar la pérdida como en evitar la recuperación posterior.
- En obesidad severa, 30,1% ha realizado más de 6 intentos de pérdida de peso a lo largo de su vida.
- 49,3% afirma que la dieta fue parcialmente exitosa o no exitosa.
- Cuando no se logra el objetivo, predomina la frustración (50,2%).
Esto reubica el foco: más que “soluciones” de corto plazo, se necesitan estrategias sostenibles, adherencia y acompañamiento realista.
6) Qué activa el cambio: del malestar al dolor
Los “disparadores” para intentar perder peso se organizan en tres niveles: malestar, preocupación y dolor. El dolor emerge como el factor más determinante para que la persona se tome en serio el proceso.
En términos de comunicación y diseño de intervención, esto sugiere que el reto no es solo “informar”, sino entender el momento vital y la experiencia acumulada de intentos previos.
7) Perfiles de personas con obesidad.
No hay obesidad sino obesidades. El abordaje será más efectivo si se adapta a las circunstancias de convivencia.

