LA LEY ANTITABACO PERSIGUE PERO AÚN NO CONSIGUE

Tras la reciente aprobación y entrada en vigor de la Ley 42/2010, conocida popularmente como la“Ley Antitabaco”, no han dejado de sucederse las noticias relacionadas con las ventajas y desventajas de dicha norma, los conflictos entre hosteleros y clientes, así como innumerables testimonios a favor y contra de la reforma legislativa. Esta nueva ley modifica la anterior Ley 28/2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco. Si bien a estas alturas ya casi nadie cuestiona los efectos nocivos del tabaquismo, menos la necesidad de regular la venta o suministro de productos del tabaco a menores de 18 años y la conveniencia de controlar la publicidad de este tipo de productos, lo que ha quedado en un segundo plano es la incidencia que las distintas medidas adoptadas por el Gobierno español han tenido sobre el consumo de tabaco.

Si se acepta la importancia que tiene para la sociedad española disminuir una de las causas de la mortandad, que además acorta la esperanza de vida de hombres y mujeres, es conveniente analizar si la entrada en vigor de las distintas normativas sobre el consumo de tabaco ha logrado el efecto para el cual fueron aprobadas.

IMOP –Instituto de Marketing y Opinión Pública– viene analizando el consumo de tabaco entre la población española, concretamente en personas mayores de 13 años, en la última década (39.000 encuestas anuales, 750 entrevistas a la semana, a personas de 14 o más años residentes en el territorio español peninsular e insular)